LOS VIVOS

¡Eh! ¿adónde vas tan rápido?

Una barita mágica con perfil de mástil juguetón me marca el paso en la Plaza de La Independencia llamándome al orden. Faltan cinco minutos para la hora del Ángelus cuando, a mi izquierda, la Puerta de Alcalá se abre hacia el Edén del Retiro absorbiendo corredores y turistas.
En trance levanto la vista hacia una mano engalanada de joyas nacionales que introduce la sonrisa de un rostro interrogante.

¿Pues… creo que vamos al mismo sitio, no?

Esperamos un minuto a que vaya llegando personal militante a nuestro casual encuentro. Es éste el punto fronterizo entre dos zonas verdes de LosMadriles: Salamanca y Retiro. Como la comitiva es escasa nos vamos dejando caer hacia el palacio okupa engalanado de una pancarta grafitera en inglés que glosa ‘refugees welcome’. Saludo a mi diosa Cibeles, hoy secuestrada de banderas ONU, mientras una bandera nacional se va haciendo paso. Es mucho paño para tan poca vocación que se anime a tocarla. Saludo a los prohombres y hago fotos desde distintos ángulos reflexionando sobre la orfandad del símbolo. Curiosos vienen y van, preguntando con cuidado:

Es por la unidad de España, no es un tema partidista ni político, venga con nosotros

Pero la gente sigue, observa desde la distancia. Se ve en las fotos que hay ganas de tocar la llama ardiente pero no la tocan, rehuyéndose en una distancia temerosa mientras viene un ciclista de amarillo-alien a hacer fotos buscando ángulos de arte. Tras eslóganes bienintencionados se hace silencio por los militares caídos que dan paso al himno que suena a gramola entrañable.

¿Vamos al vermut?
Vale, espera que recojo la bandera

Y así, en ágil movimiento la barita se hizo mástil para dirigir pendular nuestros pasos hacia un Paseo del Prado que desemboca en bendiciones Medinaceli. Por La Dolores, vinos y pinchos desvelan la muñeca patriótica de mi querida militante:

Es de Diego, me la regaló, es preciosa

Yo tengo una parecida. Diego es un orfebre patrio que nos engalana en rojo y gualda, sujeto imprescindible cuya llamada al alba nos recuerda diariamente a Nuestros Mártires de España fijando las guardias del corazón. Homenajear a un amigo como Diego nos requiere por lo menos dos rondas y así se va abriendo el Barrio de Las Letras en una sinfonía de chinchines mientras paseamos inmortales entre sonrisas hablando de la tristeza de la Patria.

LOS HÉROES

Va cayendo la tarde y un espacio de guerra va fraguando héroes en Inglaterra. El mundial de rugby toca a su fin y los All Blacks hacen su danza ritual. Un pub solitario de luz tenue acoge una legión de guiris que observan intimidados la danza maorí. El rugby es el deporte modelo de equipo porque en su brutalidad organizada todo el equipo se comporta y sufre como un solo hombre. Desde arriba es un dibujo horizontal que diseña un guerra antigua donde se avanzan metros como en las trincheras de una guerra eterna. Todo el mundo sabe lo que hay que hacer y, entre la batalla de cuerpos caídos y esfuerzo, surge un ángel impoluto llamado Carter para dirigir la orquesta con cabeza de emperador y pierna izquierda milagrosa.

LOS MUERTOS – COMIENZO DE HALLOWEEN

8

Desde la victoria en el pub, en la calle el otoño se oscurece. Algo está pasando y oímos gritos sucios desde el final de Atocha. Una coreografía de banderas estranguladas por estrellas y diseños sangrientos invade la calle. Hablamos con un policía en lágrima interior confirmando que el gobierno de Madrid permite una apología del terrorismo desde Atocha a Sol. Paralelamente, los zombis y vampiros pasan por las calles hacia abajo. Gritos que insultan la memoria de los Caídos entre las banderas que son el resumen de la España mutilada. Voces broncas y crecidas, de autoridad consentida intimida el paseo por Madrid este sábado anochecido. Sólo están a gusto los diablos disfrazados, zombies que van a sus orgías y vampiros que anhelan sangre. No se podía haber escogido mejor día para ver ambos espectáculos de la ruina de España y fin de los últimos Octubres de paz.

Se acaba el día, casi se va acabando, por el camino circular que nos devuelve al Eternoretornismo de una Puerta de Alcalá impasible que siempre desemboca en lugares distintos. Caminamos ligeros por Oz hasta que, por sorpresa, nos damos cuenta de que hemos dejado la barita mágica, errante y sin bandera, en el laberinto imaginario de Las Letras.

1 thought on “CUENTO DEL ÚLTIMO FINDE DE OCTUBRE

  1. Manífica crónica de lo acontecido en torno a una bandera.
    bandera que me honro en pergeñar para que mis amigos puedan lucirlas orgullosos, ante la desidia de quienes tienen eso como profesión, que no aciertan a representarla bien.
    Gracias, Almirante, por la cita y el homenaje.
    Ya sabes que me debes un par de cañas en la Dolores.
    😉

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