2016 ha llegado con carga épica. Dígito que suma 9 con vocación de libro de Historia u oráculo. Recibido en clave de carnaval anticipado por meretrices y juglares, entre padres rotos que aplauden mancos de caricias ante la mirada mundanizada de niños que ya no creen en nada. Llega ya, valentón y a porta gayola, crecido de condensación de décadas que quieren reventar su rabia en 4 estaciones y un finale: ópera bufa de risas sórdidas.

Comienza riéndose de Magos en capitales televisadas con orines en las plazas mientras se violan rubias en masa oscura que hacían la compra. Pero no pasa nada, no hay protestas, ni escándalo y se siguen oliendo la mierda como se reciben «refugees» glosando historias sentimentales desde el género best-fucking-seller del «auto odio».

Tras el entreé, las bombas irán cayendo ralentizadas, a paso lento, primero en exceso de urnas folladas, fiesta de la democracia, de la que brotarán frentes enfrentados ofreciendo amnistía a criminales y guetos para los mártires. Vencedores póstumos del siglo XX que pondrán la vaselina sobrante de sus órganos para la invasión que, desde dentro, extiende la alfombra ensangrentada y sepia hacia fuera.

Por supuesto, of course, la ceguera nacional sólo ve su ombligo. Y en los cafés virtuales se juegan los pactos a los chinos sin advertir que el juego está más arriba, mucho más. Partida de mus-según-San Juan que se nos presenta en la cittá eterna donde el ínclito «Bergoglio I» hace vídeos mostrando 4 cartas diciendo que son iguales, mezclando así un póker de símbolos, rezagando lo Sagrado a categoría pensante. Señales, todo señales para destrozar el Magisterio-en-tango desde un 7 bailongo con requiebro a la nada.

¿Es esto negativo, triste, terrible? No, queridos hermanitos, solo inevitable. Pocas generaciones tienen la oportunidad de asistir a tal horror desde las primeras líneas, viviendo la historia en el escenario, contemplando el mejor Wagner in Excelsis. En fin, hace frío en Castilla y el personal sigue alternando en romería calentando un espíritu cobarde con claretes. Hoy es la Fiesta de la Moto, subiré con la rubia y un grupo de ángeles rebeldes para que, entre los vahos del frío, se cree un halo de Santidad que haga ver el Camino entre motores recordando el born to be wild knocking on Heaven’s door. Pero siempre, al compás de un Fiat Voluntas Tua.

1 thought on “INVASIÓN, MOTOR Y BARRICADAS

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