DIGNIDAD Y RECONQUISTA EN EL CASINO DE MADRID

La Fundación Villacisneros comienza su ciclo de conferencias sobre “España y sus valores” con Isabel San Sebastián que nos ayudó a descubrir en nuestra Historia la dignidad y el honor. Fue en el Casino de Madrid.

 

 

ISABEL SAN SEBASTIAN-CASINO DE MADRID-MARIA SAN GIL
Isabel San Sebastián, María San Gil y miembros del Casino y la Fundación Villacisneros – JMNOVOA


“…bueno, ¡qué cursilería os estoy contando!… yo aquí hablando de viajes interiores, historias de lealtad, juramentos de amor incondicional, la palabra como valor sagrado… en fin, ¡memeces!… y más hoy cuando de las librerías apenas salen superventas de sadomasoquismo narrado con todo lujo de detalles…”
 
Interrumpe su historia, con un lamento desde el estrado, una chica con halo de princesa de cuento de antes: mirada clara, melena rubia en traje rojo apasionado, declama su cuento con voz entonada y sin acento, modulada entre el entusiasmo y la crítica. Isabel San Sebastián, se ha encerrado hoy en un castillo, el casino de Madrid, a contarnos historias de éste y otros mundos con la esperanza de descubrir, como tesoros, el significado de palabras que ya agonizan. A su izquierda, en trono compartido, la observa la vitalidad encarnada en sonrisa de otra princesa-guerrera forjada en la lucha en reinos vascongados: María San Gil, patrona de la Fundación Villacisneros que hoy comienza su ciclo de conferencias sobre España y sus valores, comenzando con quizá el más agónico: la dignidad.
 
Expectación a la entrada del Casino de Madrid – JMNOVOA
 
La tarde se ha quedado fresca en Madrid y las puertas del Casino están repletas de chicos de la prensa. Mi amiga Paloma me espera detrás de las cámaras envuelta en humo de tabaco negro. Me alegra que haya tanta expectación por el tema de los valores, pregunto al de la prensa que me dice: “es que viene Esperanza Aguirre”
 
MAYOR OREJA-ESPERANZA AGUIRRE
Saludo entre Mayor Oreja y Esperanza Aguirre – JMNOVOA
 
La reina castiza se aproxima sonriendo arrastrando, bajo su aurea rubia, a la prensa secular. Me recordó cuando la vimos visitar aquella presentación del gran Amando de Miguel, el protagonista estaba esperando a su Esperanza entrando en los salones tras el aurea mediática. Hoy la recibe una barba distinta, Jaime Mayor, señor del Castillo, caminando el largo pasillo hacia el abrazo fotografiado. Se sientan juntos, entre codazos de flashes hasta que, por fin, desaparece el reporterismo efervescente y anecdótico para comenzar, en la intimidad de los focos, lo que de verdad importa.
 
ISABEL SAN SEBASTIAN-CASINO DE MADRID-MARIA SAN GIL
Intervención de María San Gil – JMNOVOA
 
 
Tras la presentación de San Gil a San Sebastián, mujeres de apellidos santificados, resaltando sus valores profesionales y carácter, Isabel toma la palabra para definirse: soy sobre todo y por encima de todo madre, y luego todo lo demás, una contadora de historias.
 
Una contadora de historias cuyo mundo se mueve en dos ámbitos de la misma tierra: España. Desde la penosa actualidad periodística reposa en la novela medieval para que, entre esos dos terrenos, nos explique hoy la historia de una palabra sacra en extinción: la dignidad.
 
ISABEL SAN SEBASTIAN-ESPERANZA AGUIRRE-CASINO DE MADRID-MARIA SAN GIL
 
 
Comienza el tema con el principio, con los principios, claro: Erase una vez Hispania Reconquistada. Dos palabras mayúsculas con peso intencionado para remarcar esa nación, forjada por los visigodos, generada en Roma y asaltada por los hijos de Alá. Comienzo fuerte del cuento, frente a los mitos oficiales que niegan la patria y califican como error “esa gran aventura de la reconquista”, la “insidiosa reconquista”, comento a mi amiga Paloma, que decía despectivamente el prohombre multimillonario Cebrián. Hispania existía y se negó a caer, como remarca Isabel trayendo el testimonio de Joseph Pérez, hispano francés – mas lo primero que lo segundo, en el alma – cuando retaba a aquellos que decían “Europa acaba en los pirineos” rebatiendo que España durante 8 siglos se había ganado el derecho a ser Europa.
 
De esas aventuras, tan aparentemente lejanas, comienza la búsqueda de la “dignidad” nuestra protagonista, entre héroes que comienzan a desfilar a la luz de la hoguera íntima del Casino: personajes como Alfonso el Casto, Jaime el conquistador y Pedro II, entre episodios cuyo nexo común es la fidelidad a la palabra dada y un concepto de vida que fluye por la literatura medieval que canta al honor como valor esencial al que los reyes daban tributo.
En ese mundo medieval, decimos, Isabel busca su cobijo cuando termina el fragor cotidiano de la España del presente tan inmediato como absoluto, y se pregunta ¿qué pasa hoy?… ¿es todo tan diferente?
 
Hoy morir en defensa del honor sería considerado un gesto estúpido merecedor del máximo desprecio, se responde sola. Vivir honrando ese honor aboca a la marginación profesional y a la penuria económica. El honor no cotiza en el mercado de valores – referencia única de la ética moderna – sino que es un lastre en la vida pública que impide al 99 por ciento de llegar a ese vértice del poder.
 
ISABEL SAN SEBASTIAN-CASINO DE MADRID-MARIA SAN GIL
 
 
El poder, de los caballeros a los políticos, damos un salto de calidad: los meritos para los integrantes de los partidos políticos, no cuentan. Solo valores de obediencia ciega, sumisión ,mediocridad para no hacer sombra, cambiar de opinión….no, no la dignidad… resta. En la política y en los medios, principales víctimas de la crisis que han dejado una profesión vulnerable y sometida a presiones como nunca se había hecho hasta ahora.
 
Este tipo de hombre así configurado coincide con el declive irreversible de España, desde un establishment tanto político como intelectual tejido con principios marxistas – de Groucho, aunque serían peor los de Karl, claro.
Al final, la historia se hace con personas y la España de antes y ahora con sus héroes y villanos son fuente permanente de inspiración y decepción. Salen en el discurso recuerdos a héroes del ahora como Mayor, que sonríe en primera fila, o Fungairiño, aquel que fue fulminado por el villano Zapatero, y por supuesto…las víctimas.
 
Y es que todas las historias del ahora nos llevan al mismo destino de la España sangrante: las víctimas. Esta historia triste, la del del terrorismo que se empezó dignamente a defender por arriba desde la ley de partidos y por abajo en la calle se pasó al apaciguamiento extraño para terminar muriendo en un dialogo como valor en sí mismo con cualquiera y a cualquier precio. El mundo relativista envuelve la realidad asesinando héroes, y se adapta al criterio único asumido por la intelectualidad cobarde: ante un conflicto sea de la naturaleza que sea, cualquier acuerdo por claudicante e indigno que sea es mejor que un enfrentamiento.
 
Desde ese relativismo nos empiezan a asaltar más historias dolorosas: vemos el yihadismo avanza imparable ante un mundo occidental incapaz de hacer nada, aquí el referéndum catalán ilegal celebrado en impunidad en el que nadie ha pagado ni que pase nada, en el norte Bildu gobernando en San Sebastián con una ETA sin arrepentimiento ni colaboración, tan comprendida por un nacionalismo gobernante que traiciona a la constitución… todo esto ante dirigentes de una España incapaz de reforzar la razón histórica. En fin, eternoretornismo europeo hacia los años 30 con Chamberlain y Churchill clamando la defunción tanto de la  paz como de la dignidad cuando la cobardía y el miedo pudren las sociedades.
 
ISABEL SAN SEBASTIAN-CASINO DE MADRID-MARIA SAN GIL
 
 
De las historias de ayer y hoy desembocamos en la Memoria, la  buena, tan manipulada que se intenta mantener viva desde la Fundación Villacisneros. Así volvemos a la Reconquista para seguir buscando claves dignas frente a la verdad oficial habla de las glorias de los islamistas. Falso, corta de raíz nuestra princesa: solo hay que ver lo que viene, lo que pasa hoy, exactamente lo mismo que contaban las crónicas de ambos bandos. La reconquista se ganó por dignidad: si no se convierte en bastión se pierde y una vez que se ha agrietado ya no es recuperable.
Se nos aparece en el fragor de la batalla el fantasma apocalíptico de la tristemente famosa alianza de las civilizaciones, increíblemente reactivada por el gobierno actual con excusas eufemísticas de diálogo intercultural e interreligioso
 
Así la situación, debe de haber esperanza, ese mundo que nos cuenta la escritora existió, no es una ficción y las historias acaban y empiezan en personas y actitudes: unos se arrugan y otros combaten, hay reyes holgazanes y héroes que plantan cara y resisten por territorio y la fe.
 
La conclusión se abre paso sola en el gran salón: Frente a la incapacidad para sostener los pilares en que asienta esta civilización levantada con tanto esfuerzo es hora de reafirmar la defensa de valores superiores y no equiparables que igualan a todos los códigos de valores. Se acaba el cuento, Isabel mira fijamente al destino en forma de una encrucijada de defenderse o combatir: O alianza de civilizaciones  o defensa de la nuestra, dignidad o comodidad.
 
ISABEL SAN SEBASTIAN-CASINO DE MADRID-MARIA SAN GIL
 
 

Suenan aplausos, nos levantamos y veo a Regina Otaola en las primeras filas, heroína y ejemplo que resume todo el discurso. Nos sirven un vino español y caminamos bajo los arcos pensando en mi admirado Alisdair McIntyre, y en su libro After Virtue y la arcas de hombres libres que son la única esperanza para vivir cuando el estado propio y sus dirigentes forman parte del invasor. Esta tarde, el Casino de Madrid, ha sido un castillo, un arca de hombres libres que no se resignan, y que esperan seguir oyendo historias de boca de princesas que nos ayudan a recordar quienes somos.

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