YO TAMBIÉN SOY ESPARTACO

Tenía un hoyuelo icónico y una energía desbordante. Junto a Burt Lancaster han sido los actores más ágiles y poderosos físicamente que he visto en pantalla. Poder que no viene de un mero músculo de acróbata, sino de eso tan sutil y difícil de encontrar llamado “carisma”. Al principio les confundía: Kirk y Burt, Douglas y Lancaster, se mezclaban en mi imaginario cinematográfico en ese primer cine veloz y aventurero, excesivo de épica heroica donde ,entre vikingos y piratas de mares del norte y sur, pasábamos tierra adentro en las fronteras del western o del oeste, para ser más preciso. 

Tecnicolor que vino del Noir, mi género favorito del cine negro, “out of the past”, teatro de tipos secos con rubia adosada y fiel en su infidelidad. Tenemos una mente hecha desde el imaginario del cine donde estos tipos son como de la familia, y el hecho de confundir a Burt con Kirk era, si no comprensible, sí disculpable. Sin embargo a medida que avanzaron en su carrera, o yo crecía en edad, los sujetos empezaron a diferenciar su carácter a partir de los guiones. Es el caso, por ejemplo, de “the swimmer” con Lancaster o “paths of Glory” con Douglas. Puntos de inflexión, por poner un caso de dos trabajos emancipatorios de un carácter. Actores cuyo talento empieza en un tipo de cine-para-todos, y que desarrollan con la misma soltura en cine-para-cinéfilos. 

Aparte del oficio tenemos que agradecer a Douglas una actitud profesional y moral que abarca lo mejor de una industria tan compleja, por sucia, como es la del cine. Emprendedor en labores de producción donde nos da la cara por ese otro genio llamado Dalton Trumbo al que, no solo contrató para Spartacus, sino que exigió que su nombre, proscrito y perseguido, luciera en el ancho de los títulos de crédito. 

Se nos va, pues un artista y empresario y sobre todo buen hombre. Cuando un tío está con su mujer de toda la vida en un mundo tan fangoso, merece mucho la pena y dice mucho de él. 

Gracias, Kirk por dejarnos tu memoria en celuloide. Yo también quiero ser Espartaco.