“ENTRE TODAS LAS MUJERES”, VERMUT ITINERANTE

MONJAS Y REJONEADORAS

“¿MI vocación? No sé, o monja o rejoneadora. Esa era mi respuesta cuando me preguntaban qué quería ser de mayor y me quedaba tan pancha. Es que era verdad, a mis ocho o diez años me debatía en un dilema terrible. Menos mal que crecí.”

Lo dice con chispa Mesetaria de ojos claros y burlones. Hay nieve en ésta Castilla de marzo cuando llego a Salamanca para inaugurar una ronda de Vermut con amigas queridas. Todas tienen en común varias cosas: mi cariño y admiración, su ejemplo de independencia y su éxito. Nos van a hablar desde un punto de vista único, su condición de mujer natural, no de pseudogénero paritario, con que afrontan la vida.

Comenzamos con mi Tema favorito: la Vocación. Palabra matriz desde donde aspiran a brotar las mejores biografías… si uno tiene la visión y la oportunidad de desarrollarla. Sus diferentes ramificaciones en talentos, actitudes naturales nos indican quién somos realmente. Teresa, la Mesetaria creció, y parece que desechó por ahora, el rejoneo, a pesar de haber nacido en la tierra más taurina

“Si, esta es mi tierra, aquí me nacieron. Lo hice en una familia humilde, con valores tradicionales de la España profunda, con un hermano varón cuatro años mayor y muy inteligente y tontorronamente noble. Yo, “la niña”, bastante más lista, que no inteligente, y astuta que él.”

No se corta al hablar ni al pensar. Mujer de Sujeto y predicado y Verbo para colocarse ante el mundo con brújula propia y hacerse un sitio neto.

“Por supuesto los esfuerzos económicos se hicieron para que estudiara el varón, era lo normal para ellos pero no para mí, así que monté el lío correspondiente para evitar quedarme sin el bachiller superior. La verdad es que a pesar de esos principios se esforzaron al máximo y conseguí ser universitaria a pesar del esfuerzo económico que tuvieron que realizar.”

Y así consiguió ser la primera mujer universitaria en su hogar, ganándose, conquistando su estatus en el núcleo familiar que la llevaría hacia una posición nueva frente al mundo.

“Mi padre era de los antiguos, la mujer con la pata quebrada y en casa, por eso, porque no quería verme así, aceptó que consiguiera cualificación académica para poder ser independiente. Su consejo más insistente era que no me casara, por eso superó sus prejuicios y me proporcionó los medios de formación al mismo nivel que el varón.

Mi madre, por el contrario, aunque fue mi mayor apoyo para conseguir estudios superiores, insistía en que buscara un novio para casarme. Su obsesión era que no quería morirse sin “dejarme colocada” bajo la protección de un marido. Cuando ella se expresaba así más me empeñaba yo en llevarle la contraria, creo que por eso es que me quedé soltera y libre que no para vestir santos.”

Y llegó el mundo en forma de trabajo; mar abierto de cambios no sólo personales sino sociales en un una España que se aceleraba con el inicio de universidades laborales, desarrollismo económico, nuevos planes de educación…

“Conseguí el trabajo sin problemas y en él he conocido de todo. Siempre he ejercido en centros de enseñanza secundaria donde los claustros estaban más o menos igualados en paridad entre hombre y mujeres, y no por ley o política de géneros, sino porque el acceso por oposición imponía la conquista de la plaza al que hubiera estudiado más o tuviera mejores padrinos”

Y nuestra amiga siguió avanzando para descubrir algo que… no se ve pero siempre está: los techos de cristal.

“Otra cosa era la posibilidad de acceder a cargos directivos. Ahí sí se notaba una discriminación evidente, aunque hay que reconocer que la predisposición a ocuparlos era más masculina que femenina. Las mujeres no necesitábamos grandes despachos, ni alardear de rótulos en la puerta o tarjetas de presentación con el cargo  impreso en negrita. Las mujeres no tenemos necesidad de afianzar nuestra cualificación profesional ni de sobresalir o competir con los colegas.”

Pero el que vale, vale y los techos, como todo, están para abrirlos cuando uno no quiere quedarse más abajo

“A medida que avanzamos en cambios de legislaciones y las responsabilidades se hicieron más importantes, empezamos a ocupar puestos directivos, y en toda mi vida laboral no he conocido discriminación por ser mujer, al contrario, he visto como copábamos puestos por ser más trabajadoras y responsables, también porque tenían reducción de horas lectivas o una mejor retribución.”

Y se hizo por talento y trabajo, no por cuotas ni paridad,

“En mi vida laboral no he conocido la imposición de cuotas de paridad. En el trabajo eso es una estupidez. No se puede acceder a responsabilidades o cargos por el hecho de compensar estadísticas, eso va contra el más elemental sistema de productividad. En toda empresa, sea la que sea, de lo que se trata es de producir, de conseguir objetivos, bienes o resultados positivos y para ello hace falta que se ocupe de ello la persona más adecuada, la mejor preparada sin que tenga que ver su condición de género. La cualificación es importante, los méritos, la disposición y las ganas de hacer y no la adjudicación a dedo para equiparar una lista. Eso es de idiotas, excepto es política donde se busca el puesto para obtener prebendas, comisiones, alfombras rojas y pensiones vitalicias, ahí sí, de estar metida en ideologías y hacer bulto en un partido político, sí que exigiría paridad, los beneficios a medias, que para eso estamos.”

Tras toda esta vorágine de éxito volvemos la vista a la familia. La vida y sus instintos fundamentales, desde la prole creada

“Lo triste es que nuestro instinto materno-filial nos empuja a asumir, con placer o disgusto según los casos, del cuidado de la familia, de hijos y mayores. Tanto por naturaleza como por tradición, costumbre u obligación, las mujeres nos vemos abocadas a cuidar de tareas del hogar y de niños y ancianos. El instinto materno es importante, puedes controlarlo, enmudecerlo incluso despreciarlo, pero quién lo tiene fuerte, y somos una mayoría, tiene que compaginarlo con  su profesión y unos horarios no siempre pensados para conciliar vida familiar y laboral.”

hasta la entraña heredada

“Yo no tengo hijos pero si cuidé a una madre muchos años, para lo cual tuve que renunciar a cargos de responsabilidad, modelar mi vida social a sus necesidades y ajustar mi vida a la suya. Por lo que he visto en mi entorno hay pocos varones que hagan eso. Incluso contando con la colaboración de un compañero varón, marido o familiar, las obligaciones familiares condicionan más a la mujer que al hombre. No digamos las cuestiones domésticas, donde la preocupación por rellenar neveras, tener suficiente papel higiénico o tener a raya las pelusas de debajo de la cama son cuestiones casi exclusivas de la mujer. “

Bueno, ya tenemos material para empezar. Cubriendo un amplio abanico de aspectos del tema que nos ocupa. Teresa no ha tenido hijos pero ha conseguido algo tan importante o más que eso, ha hecho y cultivado amigos entre los que me encuentro. Gracias.

Como empezamos con Teresas no rompo la racha y el ritmo. Continúo mi viaje dejando la Meseta con nieve para la isla de calor y fortuna donde me recibe una mujer con corazón parejo y alegría desbordante. En este caso, su vocación en un oficio y un arte.

OFICIO ENTRE MUJERES

“Pues mira, la Vocación es muy fácil de describir: no hay nada como vivir con la ilusión en tu labor dentro del respeto al desempeño”

Ya está. Se ríe de forma contagiosa y me llama chiquitín. Teresa despliega calor de hogar, el de su isla y el de su carácter. Su Vocación es una actitud y un oficio y, desde luego, no tiene porqué tener que pasar por vías académicas.

“Si, chiquitín. Yo decidí en aquel momento dejar de estudiar Bachillerato, contra todo pronóstico, no creas. Yo no sentía el seguir el camino de muchas de mis compañeras o amigas que hacían Magisterio, por ejemplo… Pasé a Estetica y Peluqueria y time suerte de encontrarme con lo mejor de los jefes, nunca les olvidaré.”

Teresa es feliz y lo contagia. Personalmente me encantan las peluquerías, es toda una escuela que contiene un sanedrin con rulos, donde tantas historias se descubren.

“Así es, toda una escuela sociológica. Qué suerte estar entre mujeres en su salsa, ¡cuánto aprendí!”

Con esa base la vida siguió avanzando hacia el matrimonio, la convivencia con el reto de compaginar las vocaciones con la de la parte amada.

“Al casarme tuve que cambiar el entorno de lugar, por seguir a mi marido,y también me puse a prueba en otros ámbitos…. No viví eso que se empeñan en este momento el enfrentar sexos, siempre es mejor colaborar y ir de la mano en complementos.”.

Esa fusión no es fácil, no debe serlo, a juzgar por los nuevos perfiles de personas educadas sólo a desarrollar una parte de la realidad y que corren el peligro de, en vez de aportar talento a la unión familiar, entrar en un individualismo peligroso Reto a superar por las dos partes, claro.

“No entenderé que las mujeres no puedan sumar y, de pronto sean como mantis religiosa, cojan el testigo que no necesitan a los hombres, y se pongan el rol de descubrir lo inexistente solo por marcar tendencia, algo así com que si-ellos-lo-hicieron-yo-también. En algunas áreas está bien, claro, pero en algunos hábitos es burda imitación, por eso beben como cosacos, se comportan como ellos, con el sexo, indiscriminado, y provocan situaciones de acoso a los pobres hombres…. “

Esto provoca conflictos de convivencia. Es una cuestión de egoísmo que puede derrumbar todo un proyecto.

“Si tratamos de las parejas y sus comportamientos apaga y vámonos. Se acabo la imagen de débil, de respeto, ella manipula situaciones para quedarse con niños y casas,amparada en las leyes de violencia de género, que no tienen los mismos parámetros, por cierto que ellos, no tienen la misma ley y ellas lo saben, lo cual perdemos todos….”

En todo caso Teresa es positiva y lo transmite. Brindamos así por su mensaje de admiración y agradecimiento.

“Mi admiración es, a las anteriores, mujeres que nos enseñaron abnegación, respeto y discreción.. Y a cada una de las mujeres que hacen el día a día mejor”

Despido con besos a la chiquitina porque vuelvo con prisa a Madrid. El avión sale ya y llego tarde a mi avión, sofocado, de checkin a la gate B1, corriendo entre controles de policía y voluntarios palizas de ONG en carrera loca. Están a punto de retirar la escalera y Ana me saluda desde lo alto.

Wow-Wow, WoW-WoW. En nuestro saludo, nuestro ladrido sentimental y confidente. Al grito del tercer WOW despega el avión y, cinturones a punto, comenzamos a contarnos la vida.

 

MATRIARCADO DE ALTURA

“En aquel entonces yo era la única en mi clase y casi en mi colegio, que tenía una madre que trabajaba fuera de casa. Desde niña, he visto el esfuerzo y la dedicación de una mujer que era impecable dentro y fuera. Mi padre que era muy serio y geniudo, podía decir “misa cantada” que al final se hacía lo que mi madre quería.

Un matriarcado en toda regla, ¡vaya!!”

Eso forja carácter, se aprende, se ve, el ejemplo como dogma.

“De manera, que nunca tuve dudas de que no hay nada que se le resista a una mujer. Y con esa idea he crecido y en ella me mantengo. Desde muy joven , a los 18 años, empecé a trabajar, salí de casa y busqué alojamiento en Palma de Mallorca, dónde Aviaco me hizo mi primer contrato. He volado casi 30 años, después en Iberia, donde hace cinco me prejubilé. Por suerte en aviación, tanto “vuelas” tanto cobras (antigüedades,a parte) con lo cual tampoco he tenido “complejo de mujer”

Pero no sólo se vive en las alturas, pues la tierra, el hogar, se hace aquí abajo.

Claro, pero además, y esto es lo verdaderamente importante, no me he privado y Dios me ha bendecido con lo más grande, que es la maternidad, la posibilidad de engendrar y dar vida. Eso de lo que las feministas reniegan, y que me hace pensar que no se han enterado de nada.”

Mentar el feminismo y provocar turbulencias es todo uno. Ana lo tiene muy claro.

Para mi el feminismo es victimismo. Yo no soy ninguna víctima, así que, no coincido con estas mujeres “esperpénticas” que no están más que en estupideces y que tanto me avergüenzan. Tan feliz estoy de ser mujer y ha sido tan gratificante mi vida por serlo, que si volviera a nacer querría ser mujer de nuevo.”

Se acerca el final de viaje, todo pasa tan rápido en las alturas que hacemos un brindis compartido

Mi ejemplo de mujer maravillosa y fuera de serie, trabajadora incansable, luchadora, llena de bondad y amor es y siempre será, MI MADRE.”

Próxima estación PARIS. TO BE CONTINUED…

 

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