TERELE PÁVEZ

Mira, ésta es la estética y raspe de una Mesetaria, ¿ves? Pero tú en fino y ésta en plan más crudo, ¿eh?
Vemos la escena del “día de la bestia” por enésima vez entre risas. Terele degüella un conejo entre un discurso sin fisuras ante la mirada intimidada de la cámara. Es ésta una escena que me maravilla y me describe una fuerza de actriz mayúscula. La primera vez que la ví ya hacía mucho que no veía a Terele actuar, quizá desde la gran Régula de “los inocentes”. Peli de los 80, cuando yo leía a Delibes en el cole y Terele Pávez era un rostro cotidiano en el imaginario del cine que, por alguna razón, yo confundía siempre con Lola Gaos. Creo que porque encarnaban un mismo tipo de herida, un desgarro que dibuja a una hembra seca cuyo dolor forja la personalidad. Dolor en la voz y el físico, arquetipo de diosas al este del Edén y que han pasado lo suyo, por dentro y por fuera. El resultado así se hace rúbrica de ser y estar. Yo, como estoy enamorado de esas conferencias de carácter y vivo el desgarro como la forma más pura de coherencia, ni que decir tiene que me atraparon las dos.

Terele,entonces desapareció un tiempo de mis imágenes,dicen que entre sus fantasmas y la bohemia, o eran quizá los míos – nuestros amigos comunes – lo cierto es que nuestro tiempos de separaron pero nunca disminuyó mi simpatía por ella. De ahí que, rezando por su regreso en viejas pelis dvd, me encontré con la escena del conejo que abre mi homenaje en el trabajo de Álex de la Iglesia, ese friki que tan bien nos describe unos Madriles de costumbrismo borderline.


Terele así volvió a brillar en plan leyenda, con algún preámbulo de alguna prensa viscosilla y amarillenta que hurga biografías y a la que no hice caso ni viene al caso aquí. Nuestra chica, ya sin árbol genealógico, se inventó de nuevo en una nueva etapa que, desde Álex a la abuela malla de esa mentira llamada Cuéntame, se nos mostraba tan buena actriz como siempre y más ella misma.

Siempre la vi, cercana, la verdad, entre ausencias y presencias. Porque eso es el amor y así se fraguan las amistades que, aunque nunca la conocí personalmente sé que nos hubiéramos caído bien. Fíjense que incluso cuando la vi en ese programa, tan ilusionada, hablando a uno de nuestros jóvenes revolucionarios del ahora, dando vueltas de tuerka. No me importó, a los míos los quiero igual, hagan lo que hagan, así como a los que no quiero me pasa igual, claro, que hagan lo que hagan, no me afecta.

En fin, que te voy a echar de menos, señora. Menos mal que tengo Mesetarias cerca que me ayudaran a compartir tu recuerdo y cercanía.

Terele Pávez DEP

Un comentario sobre “TERELE PÁVEZ

  1. Conpartí con ella alguna cerveza en el Callejón del Gato, junto a Santa Ana. Cuando bebía que era con mucha frecuencia, se daba a los recuerdos. Tenía cultura dramática, sabía de obras y autores repartiendo méritos y algún que otro demérito para con los autodenominados progres. Fue una actriz total, en el sentido que vivió en esa clave la vida.

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