Y LLEGÓ SEPTIEMBRE

Y llegó Septiembre.
Húmeda y nocturna,
en su ansia de prisa propia.

Intermitente de relámpagos mudaba su gemir del alba al Cosmos.

Y el hogar se reventó a portazos
– compás terciario-
quebrando la densidad de un lecho con besos de gelatina.

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