http://www.madridcode.com/2016/08/17/la-rendicion-agassi-al-talento-rafa-nadal/

Nos quedará en la memoria de este verano olímpico y recalentado la figura de Rafa Nadal. Si el deporte es un patrón de vida en su colección de juegos que explican, si no todo, muchas de las claves vitales, con Nadal uno ha aprendido mucho. Y ha sido un aprendizaje exprés sufriendo, venciendo… o perdiendo. Desde sus inicios hasta este agosto, en el contexto de la recta final de su carrera, le recibimos hace días abanderado y orgulloso, sonriente y emocionado. De la bandera le vimos subir a un podio de oro compartido y finalmente, solo ante el peligro y crispado, buscando bronces frente a un japonés escoltado por su escuadra samurai. En todo este esprint final, el punto que se me queda es un “drive” de furia lanzado tras reñir con un burócrata juez de pista, como un directo al hígado de la pista ganando así un juego de raza.

 
Porque Rafa representa actitud. Esa cualidad de los que se descubren inmortales y, habiendo ganado todo y más, siguen trotando como un crío a la gloria que no olvida sus sueños. Empatizamos con nuestro héroe porque se identifica mucho con España, la mejor, la eterna, la del deber-ser, lo cual le origina antipatías estructurales, de los enemigos íntimos de siempre. Empezando por la Francia que busca “dopping” y la antiespaña interior que muestra esteladas y recuerda residencias fiscales. Todo insinuado y romo para no atacar de frente al intocable.
 
El resto lo alabamos. De entre los piropos VIP que se lleva el Mallorquín, el más interesante para mí es la rendición del gran Agassi a su talento. Maestro americano al que tenemos en alta estima tras leer esa biografía genial llamada “Open”. Texto donde la vida y el deporte se mezclan desde el testimonio de un hombre honesto, herido y brillante. El Open de Agassi es lectura obligatoria para saber de tenis y de lucha, de la psicología que viste a los campeones, niños prodigios que ganan tanto y tan pronto. Del deporte profesional, en fin, en su vertiente de gloria y cárcel. Recomiendo el libro como lectura veraniega y de todo el año, y más ahora que tenemos encima la nostalgia del partido de uno de los nuestros, que no vemos como una derrota sino como un testimonio de carácter.
 
No estoy contento porque sé que Rafa está con un rebote importante tras la derrota, y por una vez lo siento más por él personalmente que por el casillero de medallas nacional. Rafa ha competido vestido de España y eso le hace más individual, mas él y más nuestro. Gran colofón metafórico de una carrera olímpica y mayúscula que nos hace sentir orgullosos desde tu inmortalidad de campeón. Dios te bendiga. Gracias.

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