“El fútbol es un deporte que se juega con el cerebro”

Decía Bobby Fisher que el ajedrez es la vida. Él sabía por qué. El genio intuyó que es problema llamado Vida se va solventando en juegos, patrones del existir, indicando pistas sobre el misterio existencial. Del ajedrez al fútbol se han hecho grandes comparaciones. Y es que el hombre, en su paseo vital, se aburre y crea cosas para pasar el tiempo, sea fútbol o parchís. Juegos que se elevan más allá que él mismo y que, al desarrollarse, desarrollan a su creador. Entre ellos, sabemos que si alguno lo explica todo, lo hemos dicho ya, es la tauromaquia. Pero esa actividad, juego mortal, ya no interesa a unas generaciones tan bárbaras que dan la espalda a su condición.

Pienso en eso mientras rezo al alma de Johan Cruyff. Lo he sentido. Lo pienso mientras veo el primer minuto de la final de Alemania 74. Con el Allegri Miserere al fondo. Es mi forma de rezar en este paréntesis de Pascua por el recuerdo de este artista. El arte es lo que hacen los artistas, sugiere Grombrich. Verdad a medias, claro. Desde luego, los artistas descubren la realidad, explicándola en una dualidad de belleza y sentido que forma la obra del arte. El fútbol así concebibo, no es eso que “juegan once en calzoncillos golpeando un balón”, como dicen nuestros intelectuales, entre la subvención y el onanismo. No. La realidad, una vez más, se desenvuelve en sentido desde aquellos sujetos que, no sólo aman, sino que buscan entender lo que hacen. Así como Cassius Clay nos explica la Vida desde un cuadrilátero, Joselito desde un circulo de arena, Fisher desde un tablero… Cruyff lo hizo desde un pasto con red.

Silueta insolente que voló desde el campo a los despachos, pasando por un banquillo, concluye que eso del fútbol era una Totalidad. Desde exprimir una naranja mecánica a dirigir y definir entornos – de dentro y fuera, arbitrales y mediáticos, mostró la interioridad del juego y sus trucos con mayúsculas.

Las imágenes del icono se muestran en mi plegaria. Pero me quedo con la última entrevista, esclarecedora de independencia, ante la cuestión política “yo siempre prefiero sumar que restar”. Y ante una población que le mitifica, no dudó en llamar dementes a una gran parte por pitar el himno propio. Independencia, carácter, provocación y sobre todo… estilo.

Johan Cruyff, gracias y DEP

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