Fue hace más de dos mil años. El tiempo se quebró cambiando el orden de cuenta por la intromisión de la eternidad en el mundo. Sucedió en un pesebre judío. En una noche de estrellas donde, por fin, todo el instinto de sublimidad que el hombre llevaba atrapado y dando forma confusa en símbolos, se encarnó en la realidad de un Bebé. Niño brotado de una adolescente pura, primer sagrario rosa, que completaba una familia pobre y perseguida. Anunciado por espíritus alados, se presentaron inmediatamente reyes y pastores, sin visitas innecesarias del recurrente establishment. El Chaval pesaría 5 kilos o así, grande, mucho, pensaría la Madre cuando, todavía asombrada de Amor, levantaba el peso tierno de un Dios inquieto que buscaba sonriente y hambriento su seno. Lactancia con vocación de sangre divina, primer alimento en tierra desde una niña pulida a la madurez entre avisos y caricias que terminarían en puñaladas de dolor.

Parto necesario para ser el brillo que, desde una tierra áspera, iluminase «el aquí» desde lo «absolutamente Otro». La corte angélica lo anunciaba como  una Noticia… y además Buena: la Vida tiene Sentido, no estáis solos y la muerte se puede vencer, fijaros y seguid a este Crío. Entonces el presente y pasado floreció en plenitud de tiempos, comunión de vivos y muertos que, juntos, esperaban en formación hacia lo Absoluto. Nadie podía adivinar esa noche que la vida del Bebé sería tan corta y dejaría tanta estela. No vino a dejar tratados, sino a explicarlo todo con Hechos y Poesía sin verso, acompañado de una bohemia entre canalla, perdida y pecadora… pero que se quería encontrar.

Dos milenios después la Noticia es ignorada… o calificada como mala. El hombre se pierde en su laberinto de libertad dejando que el tiempo se encierre en agendas para ser cada vez más mortal. El que hoy no celebra solsticios, eleva su colesterol con recuerdos sentimentales de paraísos que nunca existieron. Pero, entre el neón falso de rutas a las infancias perdidas o a la utopías fracasadas, sigue luciendo una Luz inmóvil, reaccionaria y perpetua que se hace faro desde el Amor que ilumina y descubre la Vida… para el que la quiera ver.

Feliz Navidad

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