BLUES EN BUSCA DE LOS RESTOS DE LA ESPAÑA CATALANA

BALAGUER

¿Papá… nosotros somos independentistas o fachas?

El dilema existencial que plantea la pequeña ha sido generado en su escuela. Lo expone su padre con tristeza. No es que sólo la pregunta sea inapropiada para una niña tan joven sino que, además, ya viene formulada con espoleta.

Pues yo en casa, ya ves. La madre y mi hija son independentistas, menos mal que el chaval pasa de todo. Me quedo solo.

Las manifestaciones se suceden en el corro espontaneo creado en la plaza del ayuntamiento de Balaguer. Estamos con un pequeño grupo de familias y simpatizantes convocados por la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña (AEB). Es domingo, a la hora del Ángelus, y se va a hacer un comunicado de apoyo al bilingüismo en las escuelas por el derecho a estudiar en castellano. Lugar significativo donde se suma el testimonio de la familia que se vio obligada a cambiar de colegio por pedir tales derechos tras ser hostigada por padres, profesores y demás autoridades partidarias de la inmersión lingüística.

Se grita por la libertad esta mañana y se procede a leer la Declaración de Balaguer (“No al acoso a la escuela bilingüe”) a cargo de los miembros de la AEB Ana Losada, Pere Sobrevia y Nuria Plaza. Es un grupo pequeño, cuyo tamaño se amplía con la amplitud de la magnífica plaza. Saludamos a Alex Ramos, representante de “Societat Civil Catalana”:

 Bueno, lo importante es el testimonio, hacernos presentes.

Cierto, el grupo hace un testimonio ante la ausencia de vecinos que se acercan en la plaza. Las esteladas del ayuntamiento y las de la sede de Esquerra, justo detrás del estrado observan con la misma indiferencia con que unos ancianos murmuran en bancos más atrás.

No, no vamos a ir mañana a Barcelona para la Hispanidad. Nos parece bien, tienen nuestro apoyo, pero nuestra organización tiene pensado otro acto, el próximo domingo 18 en un acto donde hablaremos de España, “la España que nos une”. Porque de eso se trata, de hablar de España y unir fuerzas. Es lo que nos proponemos en nuestros actos, con sectores concretos como el caso de la salud “Por la salud, también juntos” donde invitamos a todas las fuerzas y resultó muy bien, a pesar del silencio mediático.

Silencio, como el atronador que viste esta plaza aparte del grupo. Silencio solo roto por las campanas del reloj de la iglesia. Salimos paseando por el puente tras la indiferencia de los peces y pescadores que habitan el río.

CATALUÑA INTERIOR

Ha sido ésta nuestra primera incursión en el interior de Cataluña. Un paseo musical entre paisajes de tonos cobrizos, y perfiles de montes que contrastan con pintadas de banderas. El ámbito rural resalta con la capital que hemos dejado. A medida que se avanza tierra adentro, se multiplican signos de advertencia en cada aldea indicando que son “municipios por la independencia”. Paramos en Tarrega donde en el ayuntamiento, bajo un ramillete de banderas, se estiran dos señales: una gran estelada y un aviso en catalán explicando que la bandera estatal está ahí por sentencia judicial. Todo el edificio de enfrente está decorado por señeras indicativas a la Asamblea Nacional. Seguimos camino entre el sol mientras una neblina mística oculta la figura de Montserrat dejando un halo de incertidumbre.

BARCELONA DESDE EL CARMELO

No ha habido niebla, sin embargo en mí llegada a Barcelona. El AVE desde Los Madriles llegó puntual a Sans, en tren madrugador y completo. Tras iluminarme el neón de la tienda del Futbol Club Barcelona, he salido a la realidad del mundo por la puerta de los ficticios Paisos Catalans, donde el sol presagia tres días de fiesta. La ciudad está con aspecto de relax mientras vamos ascendiendo hacia lo alto para tener una visión de conjunto antes de empezar a “deconstruir” nuestra aventura. Terminología que me presta mi compañero, técnico de la mente para empezar a abordar el problema.

Es un barrio “muy español” este del Carmelo. De emigrantes que llegaron con el desarrollismo y se colocaron en campo de barracas en la periferia que limitan con una base antiaérea en lo alto.

Desde arriba hay jóvenes observando la magnífica vista. Desde un lado Montjuic hasta el mar, desde el otro el Tibidabo. El mítico cinturón rojo – ahora teñido en naranja de Ciudadanos – y entre medias el orden urbano entre medias, de cuadricula perfecta ante siluetas de la Sagrada Familia y torres de Babel. Decidimos bajar a la historia en un bunker de la artillería antiaérea, recientemente remodelado con carteles indicativos y videos testimoniales de aviación republicana.

DECORACIÓN DE BANDERAS

Bajamos a la ciudad aparcando en Pedralbes, el barrio chic de las clases dirigentes. Junto al cuartel del Bruc los silenciosos edificios muestran una discreción disciplinada de enseñas españolas y catalanas. La tranquilidad del área hace juego con la algarabía de las terrazas del Carmelo. El mundo se va animando al salir del metro, cosmopolita de acentos guiris, babel de ciudad moderna.

 Mira ese vecindario, vaya lío…

Allí se encuentran la señera, estelada, republicana, la insignia amarilla de la marcha por la independencia. Caminado a la Barceloneta la exhibición del patriotismo se hace más íntimo y al unir la ropa interior colgada con la enseña de la tierra. Parece la fusión primaria de dos intimidades, un sentimiento de patriotismo-tanga, entrañable pero sin pudor.

VISION DE LAS ESPAÑAS: DE MONTJUIC…

Y así llega el Día de la Fiesta Nacional. Es un día nublado con amago de tormenta, portando un aire húmedo con nostalgia de agua. Las calles están vacías, de pereza de puente. Repetimos bajada de nuestro paseo por Pedralbes y vemos a un motorista volar con la bandera española en una carretera sin tráfico. En el metro nos acompaña un señor con similar bandera que toma asiento. Se levanta para cederlo a una señora mayor. Se sonríen y ambos hablan en catalán. Nuestro destino es Monjuic, al llegar a la entrada podemos oír un eco de gritos entre banderas. Por lo menos 8 furgones policiales escoltan la marcha. Hay una hilera de mossos con verdugos y dos grupos diferenciados que encabezan la manifestación: La Falange y Democracia Nacional

          ¿Hay alguna diferencia entre los dos grupos para ir tan separados?

          No, no, es lo mismo

Me lo comenta un organizador en la pausa de la cuesta. Ha dejado un momento de lanzar arengas por el altavoz:

          Hoy es la concentración en el centro de Barcelona por la Hispanidad. Vosotros la hacéis aparte, ¿por qué no os unís a ellos?

           Ah sí, te refieres a las del PP y esos… Nosotros no tenemos nada que ver. A parte de la traición por las concesiones al nacionalismo que ellos mismo han hecho, nuestro mensaje es totalmente diferente. Ellos solo aluden a lo económico como vínculo de unión entre las tierras de España. No hay nada ni fraternal, ni espiritual ni histórico. Aspectos que nosotros reivindicamos. No queremos nada con ellos ni ellos con nosotros.

Realmente todas las insignias que portan en esta marcha, aluden a la historia. Águilas de San Juan, Bicéfalas de imperio. En lo alto de la marcha hay un estrado para la conferencia a la vera de la estatua ecuestre de Sant Jordi engalanada en rojo y gualda. La organización pide que se vayan ocupando las sillas de madera vacías y un hombre coloca una pancarta en el pie del escenario. Un peón negro, una fecha y una pregunta: 11M: ¿Quién ha sido?

… A PLAZA CATALUÑA

Un niño con capa de señera extiende una bandera española con escudo constitucional. Está en una estatua desde altura equivalente a la mía. Hago click a su imagen y muevo a la derecha hacia la masa de gente en la plaza. La vista general mezcla un todo de banderas españolas y alguna autonómica como la gigantesca de Baleares. Entre esa ensalada bicolor veo una extraña con un tono castellano. Es una insignia republicana que porta un joven con gorro. Más allá aparece un cartel con la Virgen mostrando el Sagrado Corazón. Lo porta un grupo de boinas rojas requetés. Bajo del podio y me voy acercando a la gente que lleva carteles con eslóganes y palabras como SENY. Se escuchan agradecimientos desde el estrado donde resalta la “Hispanitat” de Barcelona. No hay ningún partido político del arco parlamentario que se haya unido a este acto, sólo a título personal veo a Albiol y a Fernández Díaz de un PP oculto. Se corea el himno entre letras sin vocalizar y estrofas de Pemán y se rompe en aplauso.

5 

¡Ese ha venido a provocar, a provocar, fuera!

La voz viene de mi izquierda. Una persona de edad y bigote blanco increpa al hombre de la bandera republicaba. Este ignora los gritos hasta que un joven acalorado le increpa directamente:

          Yo también vengo a defender a España, no te equivoques

         ¡Esa no es su bandera, no es España!

Se juntan las cabezas, se abre un círculo pero no va a más.

          No lo entiendo. Nosotros queremos puentes para que desde nuestra visión republicana contribuir a España, punto.

Es un hombre tranquilo y no se altera. La gente va y viene. Una pareja envuelta en banderas nacionales se acerca y hablan tranquilamente. Las dos Españas del siglo XX se unen hablando y el tema se calma.

 

Una melodía aparece entre medias. Música étnica que desvía la bronca hacia el infinito. Son los españoles del 1492 tan bien definidos en 1812: los españoles del otro lado del hemisferio. Vestidos de España van danzando serpenteando hacia el escenario. La gente los sigue y aplaude en una conga que arrastra hacia la orquesta. El encuadre da perfectamente hacia el vocablo protagonista: “Hispanitat”

 

COLÓN

 

Se va acabando la jornada y la excursión. Caminamos en reflexión por las calles en dirección al puerto. Se avisa en castellano que la gente se retire para cruzar veleros del otro lado. Nos sentamos en una esquina libre ante una multitud de muchos colores que va y viene. En las alturas el infinito es un todo azul de octubre ribeteado por nubes. Hay dos siluetas que, el contraluz, humaniza en pose: Cristóbal Colón dirigiendo un brazo hacia la esperanza mientras una gaviota agotada parece anunciar tierra.

Estamos cansados y no tenemos ganas de hablar. Hoy es el Pilar y en Zaragoza una flor lleva mi nombre en el manto de la Virgen. Sonrío y rezo.

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