PODEMOS O LA CONQUISTA DE LA VOLUNTAD

¿tú eres periodista o brigadista?

Me lo pregunta la jai con velocidad apasionada en medio de la corriente que cruza Cibeles a Sol. Intento responder pero la marea se hace mar y una gran bandera astur nos engulle para hacer el silencio.
Buceando a la otra orilla salimos, ya en rojo, entre  pancartas y banderas extranjeras portadas por náufragos que nos reciben en gargantas broncas.
 
Reparto de pancartas en Cibeles – JMNOVOA
 
¡luego diréis que somos cinco o seis!
La marcha transforma y descubre al personal: yo llegué como siempre: ácrata y reaccionario y tras cuatro brazadas me bautiza “brigadista” una mirada triste de ojos verdes llenos de ideología que ocultan amores.
Vamos saltando en volandas entre los cinco-o-seis hasta caer rendidos en la playa de Sol por agotamiento, esperando a que el cuarteto de césares, salvadores del pueblo lleguen aclamados, loor de multitud, investidos de gloria y laureles prematuros.
 
Grupo astur de Podemos – JMNOVOA
 
Paramos, no se puede avanzar más y en el espacio infinito de la pausa tiro de flashback para ver aquel viernes, preludio de fin de semana, jornada de cierres de época. Entonces sí se podría navegar hasta el puerto. Era una tarde modorra y fría, con el destino abierto y el plano solo señalaba hoteles donde prepotentes carabelas celebraban ya victorias. Sólo un buque fantasma se atrevía a navegar mar abierto. Ese fue la señal y me acerqué a embarcarme en Atocha, cauteloso e  intuitivo entre butacas y globos que iban ocupando facciones duras en un ambiente alegre de verbena libertaria que escuchaba los tonos del “feo, fuerte y formal”.
Reparto de revista – JMNOVOA
 
La proa se rellenaba con pueblo para escoltar a los capitanes al frente escalonados en perfiles: el anciano, las feministas, el científico en ruedas, los intelectuales… y el héroe. Al caer la tarde partía la nave en clave idealista-inmanente con la fuerza de amores hegelianos y montañas sin dioses en una obertura dialéctica dirigida por un Wagner con dioptrías.
“Estos van a sacar 5, rubia, y los nuestros en el hotel haciendo el chorra sin enterarse, ya ves”, guasapeaba yo cobijado a estribor de las olas del mar abierto, junto a un timonel que se retorcía de rabia mirando visionario y convencido a la tierra utópica.
Si, sacaron 5 y meses después, siglos parece, o quizá días, estaban probando un “titanic” con la jerarquía más depurada de ausencias y exceso de tripulación.
Momentos antes de comenzar el mitin – JMNOVOA
 
 
Ha cambiado la marea de la historia. Hay mares dionisiacos y mares apolíneos. En estos últimos se puede navegar con cartabón y escuadra, pero en los primeros, vale más el instinto. En época de cambio de tiempo, se juntan las corrientes y se pueden ver al horizonte buques gobernados sin alma en espera de ser abordados por galeones bravos con banderas inversas que guían ese instinto ebrio de rabia de la voluntad.
FUTURO – JMNOVOA
 
Podemos es la reencarnación amoratada de un estado de ánimo, que navega serpenteando complutense, reclutando la desesperanza de los corazones solitarios que habitan en náufragos vegetativos.

En Sol, con el viento a favor, todo el movimiento era una dialéctica eternoretornista cantada como una nana vieja entre poetas y sueños, Quijotes, días de Mayo, de Lorca a León Felipe, pasando por Machado. Saben que entre el presente absoluto y la utopía, en mares dionisiacos no hay más camino que la conquista de la voluntad y que “a los pueblos no los mueven más que los poetas”, cosa que callan porque eso lo dijo un poeta maldito de la otra orilla, mas allá de los luceros.

Borbón republicano – JMNOVOA

 

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