LA GUERRA DE MONEDERO

“Nos han declarado la guerra”, dice Juan Carlos Monedero a su público desde la tribuna. Entre los aplausos, remata: “Sólo vamos a ganar la guerra si sois conscientes de que nos han declarado la guerra”.

JUAN CARLOS MONEDERO ELECCIONES EUROPEAS PODEMOS
Monedero en mitin de cierre de elecciones europeas / JMNOVOA


Las  semanas de la tardodemocracia se van llenando de plomo dialéctico in crescendo con viejas palabras que se arman nuevas. Desde que en las calles madriles empecé a escuchar con un escalofrío, parece ya hace siglos, la palabra “guerra”coreada infante por preadolescentes de pancarta con rabia hormonal. Dejaban las aulas en grupos para entonar danzando “y si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra”. Mantras de instituto con sabor a viernes que enseñaban a sus adultos, nana inversa, que a su vez repetían inconscientes por los recoletos de asfalto. Se alentaba así, como si nada, el galope de los jinetes del Apocalipsis, cual poni de feria, en clave de sol y sin conciencia del dolor.

Monedero ayer lo formalizó como una declaración y una advertencia. Con la misma contundencia que cuando hablaba de amores hegelianos y sermón de la montaña – sin dioses, claro – con una dialéctica sin síntesis en aquellos mítines de efervescencia revolucionaria, preludio a la puerta grande de Europa.

Así, entre el amor gélido de las ideas y la guerra caliente de las palabras, resulta que el corazón del españolito se va enfriando. Esa es la consecuencia de todo, y hasta donde llegue la temperatura del órgano vital será responsabilidad de muchos. Por ahora, al final del primer mes del año de inflexión, mañana se desfila, marcha a Madrid, presentada como una “demostración de fuerza”, una marea declarante con los ceños fruncidos, ideas claras, estrategia de combate, enmascarados de sonrisa iluminada por un Sol griego. 

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